Lluvia de verano


Salir y dejar caer tu cuerpo en la hierba, el sol no se ha ido, está detrás de las nubes y filtra algunos rayos a través de éstas. Salir y dejar que las grandes gotas de una tormenta de verano caigan sobre tu cara, tus manos, tu torso, piernas y sobre los pies desnudos. La temperatura es perfecta y la hierba mojada refresca toda tu espalda, tu nuca, ...

Salir y dejarse llevar por la melodía desacompasada pero armoniosa de la lluvia. Puedes contar cada gota que cae sobre tu piel, y parece detenerse el tiempo...caen las gotas lentas, puedes sentirlas. Quizás sea la hora de verlas, así que te tumbas boca abajo para que las gotas de lluvia no caigan en tus ojos, y así ver como ahora acarician la hierba y muchas de ellas se cuelgan de las ramitas de césped que tienes delante de ti, y alrededor. El sol se deja ver otra vez, pero la lluvia no cesa y entonces las gotas de lluvia sobre la hierba parecen pequeños fanales de luz divina, esparcidos por tu horizonte tumbado. Solo alzando un poco la vista, puedes contemplar el espectáculo de agua que cae como una cortina de plata líquida y se adentra suave en el suelo. Puedes cerrar los ojos y sentir y oír como se fusiona el cielo con la tierra, como la hierba recibe sin pedir, mientras el agua llega sin esperar nada a cambio...

Como la hierba recibe sin pedir, mientras el agua llega sin esperar nada a cambio. Recibe sin pedir, llega sin esperar nada.

La tormenta pasa, el sol ahora ruge con fuerza y el cielo proyecta un arco iris esplendoroso entrelazado a su gran azul y alguna nube que poco a poco se aleja.



Podríamos añadir algunas mariposas revoloteando ¿verdad?, pero también algunos rayos y truenos al principio. Puede que el amor sea eso, puede que venga acompañado de tormentas. Así es como la naturaleza sin pedir nada a cambio, si la escuchamos nos enseña, sin voz habla y su silencio es sabiduría. Pueden venir tormentas, pero pasan y te dejan un arco iris en tu cielo.

Recibe sin pedir, llega sin esperar... Y No!, sé que algun@s diréis que el amor también trae tormentas en el frío y crudo invierno, bien...pero no te hablo de ese amor, te hablo del amarte a ti mismo ¿Cuánto hace que no te amas? La naturaleza siempre dice más de lo que nosotros mismos, anclados a un futuro incorpóreo, no vemos en un presente que ignoramos. Ahora puedes esperar al verano, una tormenta, y estar preparado cerca de la hierba; o puedes hacer que llueva en tu cielo, tu hierba, tu espacio donde no existen las estaciones. O más bien, donde tú puedes hacer que sean...

...Puedes cerrar los ojos y sentir y oír como se fusiona el cielo con la tierra, como la hierba recibe sin pedir, mientras el agua llega sin esperar nada a cambio...

Por Jordi Luna

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